jueves, 24 de abril de 2008

Parlamentarios...arios...os


Al parecer, esa noble institución que es el Parlamento europeo, cual bella manzana, se nos presenta hueca, vacia. Tendremos que esperar para hacer un reportaje sobre el escurridizo y camaleonico gusano parlamentario.

Tuve la suerte de conocer a un ex-parlamentario europeo, durante un pequeño coloquio acerca de la constitución europea. Nunca olvidare que entre preguntas acerca de ambigüedades de esta Carta, le solté con mi más arrogante tono adolescente: “Bueno jefe, y eso de las dietas, como va? ¿No les vale con el sueldo?” Por supuesto, fui el centro de atención, cuando en realidad lo que deseaba es que lo fuese él, y que las miradas de 40 jóvenes le forzasen. El hombre demostró ser político, supo salir al paso sin dar ninguna explicación.

Este asunto de las dietas viene a cuento porque ayer se debatía acerca de la crisis provocada por la subida de precios en muchos países. Mi padre me enseñó hace muchísimo tiempo que la mayoría de la gente no se moja en algo hasta que no les toca. Aunque le anulásemos las dietas dudo que lo notaran, pero sería un pequeño alivio moral y un modesto tirón de orejas.

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